Por Unknown sábado, 10 de octubre de 2015


¿Qué asociamos a los tatuajes? ¿Qué pensamos de las personas que los usan? Y ¿Qué utilidad tiene en la expresión de personas en conflicto con la ley? Lo anterior, son preguntas que pueden responderse solamente si se analiza la función que los tatuajes han tenido en las sociedades a lo largo del tiempo y de cómo la percepción de los mismos, ha sufrido modificaciones al paso de los años, culminando en el imaginario que las sociedades actuales tienen sobre el uso de los tatuajes.

El uso del tatuaje ha sido una práctica aceptada y prácticada desde hace muchos años en muchas culturas del mundo antiguo, dicha práctica en un inicio era asociada con motivaciones artísticas, y en la mayoría de los casos interpretaciones místicas o mágicas (protección, suerte, etc.). Fue utilizado como una forma de decoración/modificación corporal, su realización estaba íntimamente relacionada con la sensualidad, el erotismo, y aspectos emocionales de la psique humana. Hoy la evidencia más antigua que registra el uso del tatuaje, fueron los restos encontrados en 1991 en un glaciar de los Alpes, situado en la frontera entre Austria e Italia. Se trata de los restos momificados naturalmente de un cazador neolítico, conocido con el nombre de “Oetzi”, con una antigüedad de 5300 años, con la espalda y las rodillas tatuadas (Brena Torres, 2007).

En muchas culturas, los tatuajes se asocian con propiedades mágicas, los tótems y el deseo de identificación de la persona con el animal tatuado. Es curioso descubrir que tras miles de años muchas de las imágenes empleadas como tatuaje siguen siendo las mismas que nos encontramos en el tatuaje moderno, pues el simbolismo en las culturas antiguas sigue teniendo muchos puntos en común con la modernidad, ya que hunde sus raíces en las cre
encias más profundas y ancestrales del ser humano (Atatuarte, 2015).



La práctica del tatuaje, como expresión cultural, constituye un espacio donde confluyen dos tipos de memoria, una común que se desarrolla como contexto de las condiciones de producción y una individual, un espacio de la intimidad y otro donde el texto responde a necesidades particulares y específicas (Álvarez Licona y Sevilla Gonzáles, 2002), sin embargo, esta visión cultural comienza a desaparecer en el punto en que la sociedad comienza a señalar y condenar dicha práctica.

Es así, que el tatuaje se convierte en un arma de aquellos que “quieren ser diferentes”., aunque tradicionalmente los tatuajes, en las sociedades prehistóricas y/o protohistóricas, jugaron un rol de integración social y no un elemento trasgresor para ese grupo cultural, por lo que, pasó a ser de una tradición cultural heredada a una expresión adoptada y con un significado mucho más profundo, por lo que no es de sorprender que sean los jóvenes o durante esta etapa, los que deciden usar el tatuaje como una forma de expresión de su individualidad y en algunos casos, de su rechazo a los paradigmas socio-político-culturales (Brena Torres, 2007).

Pero ¿Cuándo ocurrió este cambio? , con la llegada del cristianismo, tatuarse se volvió una práctica prohibida, pues la modificación corporal se consideraba pecado, por alterar la imagen del hombre hecho a semejanza de Dios, fue entonces cuando se volvió un estigma, pues las marcas hechas sobre la piel de un esclavo o un delincuente tenían como objetivo reconocerlo, visibilizar su culpa y la sanción. En las culturas antiguas de Oriente, como la India, China y Japón, el tatuaje estuvo reservado a quienes habían cometido crímenes severos; ser tatuado era el peor de los castigos porque eran aislados de sus familias. Es aquí cuando la delincuencia comenzó a asociarse con el tatuaje (Ribeiro Toral y Mendoza Rojas, 2013).

Tatuajes en las personas en la cárcel


El estigma social generado hacia las personas con tatuajes, se ve reforzado por la presencia de este tipo de expresión corporal en personas que han cometido delitos y que encuentran en el tatuaje una forma de expresión y de reputación. Las prisiones de todo el mundo, son mundos aislados y particulares, con reglas y esquemas totalmente diferentes, por lo que tatuaje se convierte (como en muchas otras culturas y subculturas) en una forma de exponerse y expresarse, aunque, en la mayoría de estos lugares, la práctica este prohibida.

Sin embargo, los prisioneros otorgan un valor especial a cada uno de sus tatuajes, puede decirse que les da gusto hablar de sus tatuajes y que los propios tatuajes hablaban de ellos, pues tatuarse se vuelve una acción significante, un simbolismo de la experiencia penitenciaria (Ribeiro Toral y Mendoza Rojas, 2013), por lo que tiene sentido que los hayan pintado a lo largo de su vida y que los dibujos aparezcan ocupando los diversos espacios del cuerpo, dando una impresión de cierto desorden (Paya Porres, 2006).

El tatuaje en el cuerpo de un hombre o mujer en prisión es un modo de romper con la rutina, al igual que una manifestación frente a las privaciones, obligaciones y prohibiciones vividas en cautiverio. Tatuarse resignifica la experiencia carcelaria y hace posible que el preso manifieste una crítica tanto a la readaptación social como al orden instituido por la complicidad de los saberes científicos con la organización policial (Ribeiro Toral y Mendoza Rojas, 2013).

Como se mencionó anteriormente, el tatuaje no solo cumple una función de expresión dentro de sistema penitenciario, pues otorga, quita o asigna lugares en la estructura social, permitiendo categorizar y regresar la calidad de individuo que les fue quitado al ser sentenciado y encerrado en una penitenciaría. Algunas de las funciones del tatuaje en el ámbito penitenciario son (Álvarez Licona y Sevilla Gonzáles, 2002; Paya Porres, 2006):


  1. Marcarse para poder ser reconocido en un momento dado, buscando una supuesta eficiencia funcional. 
  2. Como forma de práctica, para que los tatuadores principiantes adquieran la destreza necesaria. 
  3. Como rito de iniciación o como parte del acuerdo de un grupo que comparte elementos de identidad, los tatuajes pueden tener esta función eficaz; incluso es posible encontrar tatuajes que son parte de una estrategia a la que recurren para lograr una mayor aceptación por parte del grupo en el que está inmerso o al que pretende ingresar. 
  4. Los dibujos de rostros se refieren a personas conocidas o familiares, algunos son retratos, y otros de figuras estereotipadas provenientes de los barrios o las bandas juveniles, como muestra del sentimiento de abandono. Los presos que portan este tipo de imágenes dicen que les ayudan a recordar el rostro de la persona referida. Una forma alterna, es colocar el nombre, iniciales o determinados signos que aluden a las personas, 
  5. Las imágenes religiosas, como la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo o los denominados "Divino Rostro", aparecen al lado de los nombres con la finalidad de que estas los protejan.
  6. Las imágenes de animales, plantas y objetos con frecuencia tienen un sentido ornamental, en el caso de animales alados (insectos, aves, caballos etcétera.), alude a la fantasía por escapar de la prisión. 
  7. Otros tatuajes son resultado de actos de sometimiento llevados a cabo entre los mismos internos. Generalmente son casos de abuso sexual, en donde el sujeto vejado es obligado y sometido, nuevamente por el violador, para ser tatuado. Las imágenes son ratones o conejos dibujados en las nalgas, simulando entrar o salir del ano. También realizado en las mismas circunstancias es el dibujo de una lágrima colocada abajo del ojo. Estos son de los pocos tatuajes que son realmente estigmatizadores entre los mismos prisioneros, objeto de humillación y burla permanente (Paya Porres, 2006).


Por lo tanto, frente al sistema carcelario omnidisciplinar y totalitario, el preso encuentra en su cuerpo una forma de hablar. El cuerpo tatuado de un prisionero, es un espacio discursivo en el que pueden expresar su identidad, su posición, sus conocimientos y su postura ante su sentencia, sin olvidar la importancia en la socialización y en la inclusión a grupos dentro de las propias prisiones. (Ribeiro Toral y Mendoza Rojas, 2013).

Conclusiones 


El tatuaje ha sido una expresión que ha acompañado a las culturas y al ser humano a lo largo de su historia, como forma de expresión, de pertenencia a un grupo y en algunos casos de segregación, aunque este último punto pueda sonar contradictorio. Cuando miramos imágenes de tribus que aún conservan sus tradiciones o a personas que portan sus tatuajes, sentimos la misma curiosidad y sorpresa, pues es, a nuestra percepción algo fuera de la normal.

La asociación negativa que muchas personas tienen sobre esta práctica, se justifica con la presencia de este ornamento en personas en conflicto con la ley, sin dejar a la posibilidad del uso significativo del mismo, como por ejemplo, la muerte de un ser amado, el nacimiento de un hijo, la conmemoración de un evento significativo, etc. Si bien no podemos negar que muchas personas en conflicto con la ley utilizan el tatuaje como su forma de expresión contra los esquemas sociales, no es una regla que todos los que se realizan un tatuaje, han tenido, tengan o tendrán un comportamiento delictivo.

También es un hecho, que aquellas personas que estando dentro de un sistema penitenciario usan el tatuaje como un medio para conseguir posicionarse dentro de un grupo, ser aceptado o segregar a otros. En este micro mundo, el tatuaje no es nada fuera de lo común, aunque está prohibido, incluso de forma más controlada que en la sociedad fuera de los muros. Sin embargo, es también una forma de recuperar su identidad y no perder el vínculo que tenía con personas o situaciones fuera de las paredes de la penitenciaria. Es así, como podemos encontrar historias en la red sobre los significados de los tatuajes en las cárceles de máxima seguridad, donde el tatuaje se ha convertido en un negocio, una forma de hacer arte y en algunos casos, de remordimiento sobre el crimen que se ha cometido.

La percepción negativa sobre el tatuaje, provoca que se discrimine a aquellos que lo usan, sea o no, una persona que ha cometido un delito, motivados solamente por el imaginario negativo que existe en la sociedad. Esto, al mismo tiempo, provoca una segregación de dichos individuos, que lleva a su estigmatización por usar su piel para el arte y en el caso de los prisioneros, dificulta su readaptación social al no abrirles puertas de trabajo convencional. En esta reflexión, cabe la pregunta ¿Es el tatuaje el objeto o el medio para discriminar? Puede que no existe una respuesta acertada, pero nos invita a ser más conscientes la próxima vez que veamos a una persona con tatuajes, sobre todo, de los pensamientos y sensaciones que ese encuentro nos provoca.

Referencias


ResearchBlogging.orgÁlvarez Licona, N., & Sevilla Gonzáles, M. (2002). Semiótica de una práctica cultural: el tatuaje. Cuicuilco, 9 (25), 3-20

Ribeiro Toral, R., & Mendoza Rojas, N. (2013). El cuerpo preso tatuado: un espacio discursivo Andamios. Revista de Investigación Social. , 10 (23), 283-303

Atatuarte. (2015). La historia del tatuaje 1. Introducción. Recuperado de: http://tatuarte.org/articulos/tatuaje/5/1/la-historia-del-tatuaje-1-introduccion/#.VhPnX3p_Oko

Brena Torres, V. (2007). Utilizando el cuerpo: una mirada antropológica del tatuaje. Letras Urugay Espaciolatino. Recuperado de: http://letras-uruguay.espaciolatino.com/brena_valentina/procesos_de_construccion.htm


Paya Porres, V. (2006). Cuerpo rayado, cuerpo significante: El tatuaje en prisión. En Vida y muerte en la cárcel: un estudio sobre la situación institucional de las prisiones. México: Playa y Valdes.

Comenta

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments

Etiquetas

Prevención Factores de Riesgo Violencia Violencia Juvenil Adolescentes Violencia de Género Delitos sexuales Derechos Humanos Espacio Factores de Protección. Meta-análisis Psicología Relaciones de Poder Victimas Violación Violencia de Pareja Basado en Evidencia Conductas Violentas Delincuencia Delitos Prevención del Delito Salud Pública Violencia hacia las Mujeres Agresores Análisis Crítico Criminalidad Cursos Cárcel Derecho Disciplina Docencia Educación Estilos de Crianza Indicadores de Evaluación Intervención Psicoeducativa Intervención en Crisis Justicia Restaurativa Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos México Neuropsicología de la Violencia Reparación del Daño Seguridad Ciudadana Sistema educativo Suicidio Violencia en el ámbito escolar Yucatán Abuso de Poder Acoso Sexual Adolescentes Infractores Alternativas en intervención psicológica América Latina Análisis de contenido basado en criterios Artículos por partes Avisos Basado en evidencia. Bienvenida Bullying Calidad de la educación Ciudadania Conducta criminal Correlatos hormonales Detección del engaño Discriminación Eficacia de la terapia Eficiencia de la terapia Enfoques clínicos Estilos de aprendizaje Estrategias Estrategias de enseñanza Evento Traumático Experimentos Familia Foco Rojo Gobierno Guerrillas Historia de la Psicología. Evolución de la Psicología. Immigración Infractores Inglés Ley General de Victimas Mensaje Mentira Milgram Modelo Ecológico Narcisista. Niñas. Niños Normatividad Obediencia Oxitocina Paranoide Participación Ciudadana Peligrosidad Penas. Peritajes psicológicos Poligrafía Política Criminológica Política Pública Predicción Prevención del Uso de Sustancias Primeros auxilios psicológicos Psicofisiología Psicología Experimental Psicología basada en evidencia Psicología forense Psicología jurídica Psicopatía Psicoterapia basada en evidencia Reflexión Reinserción Social. Represión del Delito Revisiones Sistemáticas Robert Hare Seguridad Pública Sensorama Series de tiempo Sin Etiquetas Sociología Síntomas Trastorno de Estrés Postraumático Trastornos de Personalidad Trauma Victimología Victimología. Ley General de Victimas Violación a los Derechos Humanos. Violencia Sexual Violencia y Videojuegos bienestar psicológico bienestar. estereotipos imaginario negativo justicia terapéutica juzgados de resolución de problemas nutrición poder prisión psicología positiva psicología. reevictimización. reincidencia salud mental tatuajes validación de la intervención clínica. Ética
Con la tecnología de Blogger.

- Copyright © Foco Rojo -Metrominimalist- Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan -